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domingo, 18 de enero de 2009

De la última noche en San Antonio, y de la Gastronomía...

Había quedado en contarles la última noche en esta última entrega del viaje...
Mas temprano ese día despedimos a Kaína, la chica del viaje, por lo que sólo quedamos Ijjrra, Luis y yo. Teníamos muchos planes para esa noche, pero en el transcurso del mismo llegó una tía que Ijj tenía tiempo sin ver, y cuando se ocultó el sol nos soltó sin anestesia que: "lo mejor era que nos quedaramos esa noche en casa, compartiendo con la familia". Luis y yo al principio nos quedamos trastocados porque no era nuestra idea de la última noche; queríamos ir a San Cristóbal, a Cúcuta, ¡a donde fuese!. A los minutos ya estabamos resignados y hasta tranquilos porque por primera vez en todo el viaje ibamos a poder dormir una noche como la gente normal.

Todo pasó muy rápido. Me paré como a las 11:00 pm a comer torta de mi cumple; Luis me secundó; Ijjrra llegó a la cocina; dije que me provocaba ir a comer Hamburguesas en un lugar que quedaba por ahí cerca; nos vestimos... antes de las 11:30 ya estabamos pateando el asfalto. En la esquina de la calle había un tanque gigante de agua como el de Animaniacs, donde todas las noches se reunía un grupo de gente a tomar y escuchar música desde sus vehículos, al más puro estilo "paviperro pueblerino". Cuando pasamos por dicha esquina, obviamente todas las miradas de aquella gente se dirigieron hacía el trío de caraqueñitos que pasaba fiercemente y sin mirar a los lados; fué muy divertido. Pues bien, nunca encontramos ningún lugar abierto donde comer hamburguesas ni nada parecido por lo que optamos por volver a la casa y comer hallacas... de regreso pasamos por la esquina de los bebedores que ya les dije, y de pronto escuchamos un "fuerte" grito con el que llamaban a Ijjrra, quien se aproximó al grupo y estuvo hablando unos segundos con una chica. Luego Ijj nos hizo señas para que Luis y yo nos acercaramos al grupo en cuestión, nos presentó a la chica, quien era una aimga de su infancia, y al detallar a las personas que estaban en la esquina rumbera nos dimos cuenta que habíamos sido muy ciegos todas las noches que pasamos por ahí, ya que el grupete nocturno tenía "mas cosas en común con nosotros de lo que pudiesemos pensar". Uno a uno, los fuimos conociendo a todos y todas y confirmamos que también perteneciamos a ese lugar y que sin duda la pasaríamos muy bien esa noche...

Lo demás es historia, vino a pico de botella, rones aguados, conversaciones folklóricas y hasta una "botellita" frustrada por lo tarde y lo soso de los jugadores... y bueno, cosas que se deben reservar pues, he dicho.

Hay algo de lo que no puedo dejar de de hablar, porque si hubo algo que hicimos a toda hora y en todo momento durante este viaje fue COMER. Y es que en San Antonio y en Cúcuta habían tantas, pero tantas cosas que no hay en Caracas y que nunca mis ojos habáin visto, que no me podía privar de probarlas! Todas y cada una de ellas ricas en colesterol, claro está. Acá les dejo una lista de las cosas que comí con gusto, mucho gusto:


- Pastelitos de Yuca y carne. Tambien tenían arroz adentro, eran ovalados y full incomprensibles. No fueron mis favoritos.

- Pastelitos andinos. Los populares; muy ricos, gorditos y chiquitos. de queso, pollo, jamón... mis favoritos, los de champiñones.

- Buñuelos. Los buñuelos que yo comí en mi infancia eran dulces, de yuca, y se comían con miel. estos eran una masa frita con un atisbo de queso. Nada del otro mundo.

- Almojabanas. Éstas si me gustaron muchísimo, y decir su nombre era toda una tarea, siempre decíamos "Almohada" o "Enjabonaba". Eran una masa inentendible, con queso on the inside, suave por fuera, pequeñas... ojalá hubiese una foto.

- Costeñitas. La cerveza oficial del viaje, era como una solera verde suavecita; muy rica. Y barata.

- Papas Margarita. Son las mismas Lays de acá, pero alla se llaman Margarita, y tienen sabores que no hay acá. Eran de Limón y de Pollo. Si! papitas fritas con sabor a limón, ácidas y super ricas. Pero las mejores sin duda eran las de pollo. Un guilty pleasure de 20 pts.

- Postobón. Era el único refresco que tomabamos, no podíamos tomar otro, éste es el mejor refresco del mundo. El Postobón de manzana. Me arrepiento de no haberme traído más de los que me traje. Su color es como un magenta super sexy, y sabe como a manzanita Hit pero mejorada. Total el Postobón.

- Chicha andina. Me rehusé a probarla.

- Club Colombia. Otro refresco. Muy malo, sabía a colita sin gas. Y no es que no tenía gas. Sabía así.

- Hubo unos postres muy ricos que no se como se llamaban pero eran deliciosos, algo asi como unos ponqués secos con crema batida. Habían cosas muy raras debo decir

- Y amé el Ginger Ale! Es una soda saborizada que muchos deben conocer, no es colombiana, ni andina, pero acá no la venden y allá si. Es gringa. Muchos la usan para acompañar bebidas, pero debo decir que sola sabía muy bien.

- De seguro se me olvida algo, así que Ijjjrra, te encomiendo que lo reseñes en un comment de ser así.

Ese fué mi viaje de año nuevo people, disfruté mucho, comí más todavía, tomé como un son of a bitch y conocí cosas divertidas.

Besitos varios.
Jernest**

martes, 13 de enero de 2009

De San Antonio y Cúcuta de noche...

Uno de los pre-despachos caseros, junto a Luis

De día la pasabamos fenomenal... Pasabamos todo el día metiéndonos en cuanto negocito había en San Antonio, en casa de Ijjrra nos trataban como a la realeza (nos llenaban de comida y atenciones desmedidamente) comiendo (de lo cual hablaré en el último post alusivo al viaje), o en el Ventura Plaza, un mall cucuteño que no tiene nada que envidiarle a nuestro Tolón, viendo vitrinas y comprando necedades. Cuando llegaba la noche nos instalabamos a tomar en casa de Ijjjrra escuchando la música de su maravilloso Ipod, y el de Kaína as well, hasta que el gusanito rumbero se metía en nuestro cerebro y nos daban unas ganas inmensas de salir de party...

La primera noche salimos como unos verdaderos turistas sin rumbo, porque hasta Ijjrra, que es de la zona, tenía años sin rumbear en Cúcuta y no tenía muchos conocimientos de la movida nocturna allá... Llegamos al Centro Bolívar (Que es como el CSI acá porque tiene muchos locales nocturnos) y ya ahí, preguntamos por el lugar en cuestión, y bueh... sólo tuvimos que seguir a un grupete para encontrarnos ya en la discoteca que habíamos googleado días antes. En la entrada nos dijeron: son 20 mil pesos, barra libre toda la noche; y allí comprendimos que pertenecíamos a ese lugar tan maravilloso, 20 mil pesos!!! (osea 40 bsF) Cuando en Caracas???. Al entrar nos dimos cuenta que el lugar no eran nada del otro mundo, así como la música, pero no podíamos exigir mucho con tan módico precio; además no nos pudimos quejar: tanto Ijjrra, como Luis y este servidor interactuamos con ejemplares de la hermana república. Claro... con los tragos de más vino el drama y terminamos montados en una camioneta con 4 personas más, donde 2 de ellos iban discutiendo acaloradamente, otros 2 iban desenfrenados de pasión, otros 2 iban preocupados ya que no teníamos rumbo definido y el que manejaba estaba el triple de borracho que nosotros y un último (Ijjrra) prácticamente en coma etílico sin hablar ni reaccionar, y sin idea de lo que estaba pasando. Creo que estoy dando mucha info, así que sólo lo dejaré en que la gente de la camioneta repentinamente desarrolló un odio arraigado contra los venezolanos y nos dejó tirados en la mitad de Cúcuta a las 7 am sin idea de donde estábamos y a partir de ahí tuve la discusión mas grande que tenido EVER con mi mejor amigo (Luis); para luego encontrar un taxi milagroso que por sólo 40 mil pesos nos llevó de regreso a Venezuela, a nuestro hogar momentáneo.

Otra de las noches memorables fué cuando salimos los 4 completicos (Ijjrra, Luis, Kaina y yo) al Malecón de Cúcuta, una avenida larguísima donde abundan las discos, y al notar que ninguna de las tales nos ofrecía un atractivo suficiente como para quedarnos a pernoctar etílicamente pasamos toda la noche recorriendo la avenida de arriba a abajo, auspiciados por una serie de carritos de helado que abundaban en toda la avenida que en lugar de helado vendían cerveza. I´m telling you! Cúcuta está loca, ¿cómo es posible que en plena calle vendan licor y que sea de manera tan informal en carritos con ruedas y cavas adelante, además atendidos por ancianitos venerables?. Chávez! toma nota!. Esa noche fué genial. Además que las Costeñitas son la mejor cerveza ever.

El 31 de Diciembre todo era alegría; y cuando llegaron las 12 extrañé un poco no estar en casa dándole el feliz año a mis padres, pero luego recordé lo única de aquella experiencia y disfruté como nunca. Luego de los abrazos sucedió algo genial que me llenó de mucha emotividad: me mandaron a correr toda la calle con una maleta dizque para irme de viaje este 2009, esta es una tradición que muchos hacen pero que yo nunca he hecho, por lo que de buenas a primeras me negué; pero luego pensé: "Que rayos, todo este viaje ha sido una locura, asi que lo haré"; y pues bien, me dispuse a darle una vuelta entera a la calle mientras veía como toda la familia de Ijjrra y mis amigos se metían sospechosamente en la casa. Termino de dar la vuelta y sale la mama de Ijjrra corriendo y me dice: "déle 2 más papito, son 3" y yo: "What the fuck? más nadie dió 3" pero soy tan obediente que di las dos que "me faltaban". Cuando termino entro en la casa y resulta que la razón de todo aquello es que me estaban preparando una sorpresa de cumpleaños (cumplo el 1) y salieron todos torta en mano, a cantarme el Happy B*day. Isn´t that cute?.




Después de aquel momento en el que casi me quedo sin 2 de mis lágrimas, el gusanito rumbero empezó a hacer de las suyas y nos dispusimos, los 3 hombres del viaje, a regresar a Cucuta, pero ésta vez a otro lugar del que nos enteramos cuando fuimos al primero. Éste prometía mucho más que el anterior, y de hecho fué así. Música exclusivamente electrónica (porque en el otro habíamos escuchado hasta vallenatos) gente mucho más linda, menos xenofobia... todo venía dado por el hecho de que éste lugar no era barra libre, y eso por más que sea delimita mucho el target del local como tal. Ése día también hubo drama, pero ésta vez porque mi fase de "Borracho impertinente" se dió a conocer en Colombia y me dió por pensar que los chicos querían irse cuando yo me quería quedar, porque lo que me empecé a sentir incómodo y mi boca sólo propinaba frases tipo: "de verdad que si se quieren ir, nos vamos muchachos" "no nos quedemos por mi" "es mi cumpleaños pero puedo hacer el sacrificio e irnos" etc etc etc. Todo esto secundado por un "yaaaa jóse" de Ijjjrraa y Luis.

Sólo me queda una noche por contar. La última noche. Pero ya saben que odio los post largos así que lo dejaré para la tercera y última parte de esta entrega especial de mi viaje de año nuevo. Se sorprenderán---

Love
Jernest*